Así ciertas canciones paran el mundo y me sacan de la realidad… todo sin despeinarme!
Comenzaría un día con “Positivity” de Suede, es de esas canciones cuyas letras te levantan el ánimo, te ponen de buen humor al igual que “Unwritten” de Natasha Bedingfield. Elegiría “Teddy Picker” de Arctic Monkeys para bailar frente al espejo mientras me cambio o “I write sins” de Panic at the disco. “He can only hold her” de Amy Winehouse de camino al trabajo, sólo así soportaría el tráfico de la Javier Prado. “Lazarus” de Porcupine Tree para hacer más cómoda mi ventanilla y le sumaría todas las de Amy Winehouse. “Linger” de The Cranberries para besar y “Que me alcance la vida” para caminar tomada de la mano (C+P). Escucharía “Bad day” de Daniel Powter cuando me haga tripas. “The killing moon” o “Nothing lasts forever” de Echo & the Bunnymen, “White flag” de Dido o “Run” de Collective Soul para leer de madrugada; “In my place” y otras de Coldplay para otros intentos evasivos. “World hold on” de Bob Sinclair en conversas con bebidas incluidas. “Tempted to touch”, “Calabria” o “Dos gardenias para ti” para bailar como posesa un sábado por la noche. Ub40 y Queen para recordar mi infancia, “Tornasol” de La Gusana Ciega para recordar mis últimos años como escolar y “Can’t take my eyes off you” de Muse para recordar a Heath Ledger en “10 Cosas que odio de ti” (aprecio la versión de Frank Sinatra pero me gusta Muse porque si, de paso me encanta esa película). Por último escogería “Roads” de Portishead para un domingo por la mañana, por la tarde y por la noche… y lo más probable es que también por la madrugada.

